Uno de los talleres más interesantes que hemos hecho es sobre los derechos que tenemos por ley las personas con diversidad funcional. Y sobre la importancia de que se respeten, para conseguir una sociedad más justa, igualitaria y humana. Así que, ¡conoce y defiende tus derechos!
Todo lo relacionado con nuestros derechos —y también con nuestros deberes— lo hemos aprendido en el taller «Conoce y defiende tus derechos», impartido por la Federación Jaén Inclusiva en nuestro Centro de Día Ocupacional de Úbeda. Muchas cosas no las sabíamos, como que todo esto está recogido en una ley muy importante: la Ley General de los Derechos de las Personas con Discapacidad y de su Inclusión Social (LGDPD), que fue aprobada por el Gobierno de España en 2013.

¿Qué es la LGDPD y por qué es tan importante?
Esta ley reconoce que los derechos y deberes de las personas con diversidad funcional deben ser uno de los pilares de la política social. También dice algo muy importante: aunque la igualdad, la libertad y la dignidad son derechos fundamentales, todavía existen muchas barreras que impiden que se cumplan de verdad.
La LGDPD deja claro que tenemos los mismos derechos y deberes que cualquier otra persona. Pero que, al ser un colectivo más vulnerable, estos derechos deben estar mejor definidos y protegidos. Así se garantiza que se respeten y que podamos vivir en una sociedad más accesible e inclusiva.

Los derechos que tenemos
En el taller hemos hecho una actividad muy participativa, que consiste en pensar y escribir en una cartulina los derechos que conocemos. Para sí entender mejor el tema del que estamos hablando.
Y de lo que hablamos es de cosas tan importantes como el derecho a la educación, a tener trabajo e igualdad de oportunidades. Derecho a llevar una vida independiente y accesible, a la no discriminación y a la normalización. También del derecho a la igualdad entre hombres y mujeres, a la participación en la vida pública, al respeto a la dignidad y a la autonomía personal, a la atención integral, a la protección de la salud, a las prestaciones sociales y económicas, al desarrollo de la personalidad y a la protección social.
Hemos aprendido que todos estos derechos forman parte de los derechos humanos, que son derechos básicos que tenemos todas las personas por el simple hecho de serlo, sin importar nuestra edad, género, origen o condición física o mental.
También tenemos deberes
No todo son derechos, claro. También hemos aprendido en este taller que tenemos deberes como ciudadanos y ciudadanas. Entre ellos está cumplir las leyes y normas, respetar los derechos de los demás y participar en la sociedad según nuestras posibilidades.
También debemos cuidar los espacios públicos y el medio ambiente, contribuir al bienestar de la comunidad, formarnos y aprender siempre que podamos, cuidar nuestra salud y la de las personas que nos rodean, tratar a los demás con respeto y sin discriminar, aceptar las diferencias y mantenernos informados. Y, muy importante, conocer y defender nuestros derechos, tanto individuales como colectivos.


Defiende tus derechos
¿Y qué pasa cuando nuestros derechos no se respetan? En el taller también nos han enseñado qué hacer en estos casos. Lo primero es reconocer que se está produciendo una vulneración, es decir, identificar cuándo se nos niega o limita un derecho.
Después, existen distintos canales de denuncia y protección, como elevar nuestra queja al Defensor del Pueblo, en los juzgados y tribunales, en los servicios de derechos humanos o en los ministerios de Educación, Salud o Trabajo. También hay recursos de apoyo, como asociaciones de personas con diversidad funcional, ONGs, asesoría legal gratuita, redes comunitarias y programas públicos de acompañamiento.
Este taller nos ha servido para algo muy importante: sentirnos más informados, más seguros y más capaces de defender lo que nos pertenece por derecho. Porque conocer nuestros derechos es el primer paso para que se respeten.
