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No siempre es fácil saber cómo debes proceder o expresar lo que sientes. Por eso, en nuestro Centro de Día aprendemos a hacerlo de una forma muy visual y divertida: con el semáforo del comportamiento, para actuar mejor en nuestro día a día.

Es una manera muy original y amena de aprender a diferenciar lo que está bien, lo que podemos mejorar y lo que no debemos hacer. Todo esto lo trabajamos en el Área de Ajuste Personal y Social de nuestro Centro de Día Ocupacional. Comenzamos creando nuestro propio material, haciendo los colores del semáforo con cartones. También pintamos caritas que reflejan distintas emociones, una cara triste, otra de enfado, otra feliz, de tranquilidad… Y así nos ha quedado nuestro semáforo del comportamiento para actuar mejor:

Aprendemos con el juego del teatro

Una de las partes del juego en la que mejor lo pasamos es cuando se recrean las situaciones mediante un teatrillo. En el que nuestras educadoras interpretan los papeles de dos personas muy distintas. Por un lado Lola “la energúmena” que es un desastre y siempre está metiendo la pata. Y por otro, Ana “la educadita” que es todo lo contrario y que da gusto de estar con ella. Además, este papel lo interpreta precisamente Ana, alumna en prácticas de Integración social que siempre nos está ayudando con mucho cariño.

Entre todos observamos las diferentes escenas teatralizadas y, según sea la conducta de los personajes, les vamos poniendo un determinado color del semáforo. De esta forma, cada uno va reflexionando también sobre sus propias acciones sin darse cuenta… Pero lo que más risa da es cuando nos toca a nosotros hacer de actores.

Entonces, interpretamos el papel de una persona “educada”, que se comporta perfectamente y recibe el aplauso de todos; el papel de una persona «triste», que le cuesta decir lo que le pasa y le damos muchos ánimos, y el de «profesor» que está enojado por no sentirse valorado y al que ofrecemos apoyo y consejos. De lo que se trata es de resolver problemas de forma tranquila y sin enfadarnos.

Un espacio para sentirnos escuchados

Con esta actividad tan entretenida aprendemos cosas muy serias: a parar, pensar y actuar mejor, diferenciando las conductas inadecuadas de las correctas. Y también aprendemos a expresar emociones y a comunicarnos con nuestros compañeros y compañeras. Es una herramienta fantástica para saber escuchar a los demás con empatía y respeto, para sentirnos comprendidos y para valorar el trabajo en equipo

¿Veis lo importante que es el semáforo del comportamiento?, el juego que nos enseña a actuar mejor. Porque saber cómo comportarnos y expresar lo que sentimos es clave para convivir con los demás y sentirnos parte de la sociedad.

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